Rossi y Girolami la sacaron barata

Los equipos de los dos grandes candidatos al título del Top Race fueron conservadores y el resultado pudo haber sido peor.

 

 

 

Habían transcurrido dos vueltas de la final del Top Race, en La Plata. Matías Rossi y Franco Girolami marchaban al frente de la carrera, cuando sucedió el primer quiebre de la competencia. Un toque entre tres protagonistas del Top Race Series, dejaba a los autos en una situación comprometida y clara para el ingreso del Auto de Seguridad.

En ese instante, los líderes marchaban rumbo a la penúltima curva del circuito con tiempo suficiente para que aquellos pilotos y equipos que habían optado por una estrategia agresiva, ingresaran al reabastecimiento de combustible obligatorio. Rossi y Girolami pasaban por el control y abrían una nueva vuelta, mientras que Ricardo “Caíto” Risatti, Agustín Canapino y Gabriel Ponce de León se metían a boxes.

No fueron pocos los que creyeron que el domingo, con tantos pilotos invitados (y en muchos casos con menor experiencia) del Top Race Series y una pista complicada en sus escapes por la cantidad de agua acumulada en las banquinas, el porcentaje de probabilidad que la carrera se neutralizara sería alto. Además de Risatti, Canapino y Ponce de León, también decidieron hacerlo en las primeras vueltas Gastón Crusitta, Franco Morillo, Gustavo Tadei, Juan Pablo Barucca, Diego Azar y Mariano Altuna.

Allí estuvo el momento clave. Rossi y Girolami habían salido con los tanques llenos y no tenían espacio suficiente para que ingresaran los 15 litros reglamentarios. Obligados por la situación del campeonato, no podían arriesgar. Debían ser más conservadores. En la planificación previa, entendían que aun presentándose esta alternativa de un Auto de Seguridad tempranero, pasar por boxes y volver a la carrera en el medio del pelotón entre los autos del Top Race Series sería más perjudicial que mantenerse en pista al frente del pelotón y continuar con un ritmo de vueltas rápidas.

Sin embargo, la segunda intervención terminó de sepultar las aspiraciones de ambos. Allí sí, ambos pilotos decidieron cumplir con la recarga de combustible. Y no tuvieron alternativa. Se mezclaron con los autos de la divisional intermedia. Luego, tanto Rossi como Girolami supieron resolver con gran capacidad los obstáculos que significaron cada auto del Top Race Series que marchaba a un ritmo mucho más lento.

Así, hasta llegar a un resultado mucho más positivo de lo que la dificultad de la carrera le presentó a los dos máximos candidatos a la corona. Rossi terminó tercero y Girolami cuarto en pista (luego sancionado con un puesto por el incidente en boxes con José Manuel Sapag). Pudo haber sido peor... y también pudo haber terminado mejor. Aunque con el resultado puesto siempre es mucho más fácil el análisis.

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Incluso, el Toyota Gazoo Racing dispuso de las dos estrategias, conscientes que largar sin el tanque lleno no significaba un riesgo para llegar al final de la carrera. Lo hizo con Mariano Altuna, quien ingresó en la primera vuelta, más allá de que el error en la interpretación del reglamento de la carrera (estaba permitido el ingreso con la primera vuelta cumplida por la pista) le valió la penalización de un “pase y siga”.

Justamente de esto se tratan estas carreras con estrategias, donde la suerte también forma parte del juego, y arriesgar es más fácil para algunos que para otros. En especial, cuando se trata de instancias decisivas del campeonato.