“Ser piloto en Japón es como ser una leyenda”

Sacha Fenestraz no tuvo un buen fin de semana en Suzuka con el Super GT, pero está fascinado con el país oriental y el fanatismo por el automovilismo.

Sacha Fenestraz recién cumplió su primer mes y medio de competencia en Japón, con el Súper GT y la Fórmula 3, y si bien el pasado fin de semana tuvo su peor resultado de las ocho carreras que corrió entre ambas categorías, su balance es muy positivo en lo deportivo y en lo personal, con su adaptación a un país con una cultura muy distinta a la occidental, pero con un fanatismo por el automovilismo que lo sorprendió.


El franco-argentino fue decimoctavo el domingo pasado en Suzuka, con el Nissan GT-R de la GT300, la clase menor del Súper GT. Con el quinto puesto en Okayama, en la apertura del campeonato, y el cuarto lugar en Fuji, en la segunda fecha, Sacha y su compañero Kazuki Hiramine están séptimos en el certamen, a 18 puntos de los líderes.

El panorama es mejor en la Fórmula 3, donde ganó cuatro de las cinco carreras disputadas. Se llevó las tres carreras de Autopolis y una de las dos que se corrieron en Suzuka, mientras que la restante se retrasó por un toque con el líder mientras peleaba por lograr la punta de la competencia. El próximo fin de semana correrá en Okayama.

En diálogo con carburando.com, Fenestraz analizó la última carrera del Súper GT, contó cómo es su vida en Japón, y los planes a futuro:

 

-Carburando: ¿Qué balance hacés de tu último fin de semana en el Súper GT?

-Fenestraz: Fue un fin de semana muy complicado. Llegamos con una puesta a punto muy lejana a la ideal y tuvimos mucho trabajo para hacer. También le erramos en las elecciones de los compuestos de gomas. Además no manejé mucho. Di 8 vueltas en la práctica con un auto complicado y después fui directo a la carrera. Así que llegué muy crudo, en mi primera vez en Suzuka con un auto de GT. Ya conocía el circuito de correr con el F3, pero es muy distinto con un GT, porque las curvas que eran a fondo con el fórmula, acá se convertían en curvas en serio, donde hay que levantar, manejar…

-C: ¿Cómo fue la carrera?

-F: Muy interesante. Yo largué la carrera. Mi stint fue bueno, pude tener un buen ritmo de vuelta y administrar bien el desgaste de las gomas. Dejé el auto en el 17° puesto y cuando mi compañero volvió a la pista quedó 10° porque la parada fue buena. Pero después se vino para atrás porque se equivocaron con el compuesto de goma que eligió el equipo. Hizo 10 vueltas y las había destruido, por lo que tuvo que entrar a boxes para volver a cambiar neumáticos, algo que no estaba previsto porque íbamos a una sola parada.

-C: ¿Ya estás adaptado a Japón?

-F: Sí… La vida en Japón es muy linda. Acá son muy fanáticos del automovilismo. El campeonato de Super GT es extremadamente conocido. Es una locura la cantidad de gente que hay en las grillas y en las tribunas. Ser piloto en Japón es como ser una leyenda. Y eso te lo aclaran ya en el contrato que firmás, para que seas responsable de tus comportamientos por la trascendencia que tiene uno. Se disfruta mucho.

-C: ¿Dónde vivís?

-F: En Tokyo, cerca de las sedes de los dos equipos: el de F3 y Super GT. Y la verdad es que estoy encantado. Me dan ganas de vivir acá en un futuro. La gente es amorosa. Es un país donde todo funciona extremadamente bien, la gente es muy educada… El automovilismo es un mundo muy lindo acá. Totalmente distinto al europeo. Con otra mentalidad. Mucho más abierta. Te tratan de otra manera siendo piloto.

-C: ¿Cuál es la categoría más popular?

-F: El Super GT es la categoría reina. En la calle la gente te frena para pedirte una foto. El campeonato de F3 también es muy conocido acá en Japón, y eso también lo diferencia de Europa.

-C: ¿Se empiezan a abrir puertas?

-F: El objetivo para el año que viene es subir al GT500 del Súper GT, que es como un DTM. Y a la Súper Fórmula, que es como un auto de la F2 o un poco más rápido. Ya me están mirando equipos importantes con las actuaciones que vengo teniendo. La idea es ir de la mano de una marca, como Nissan, Toyota, Honda… Y por ahora vamos por el buen camino.