"Vendí maíz y girasol para comprar el auto de TC"

Roberto Del Bo le contó a Carburando como llegó al TC. Debutó con Ford y se pasó a Chevrolet. Además habló de Martín Palermo y el Pato Abbondanzieri

Roberto Del Bo, más conocido como “el Gringo”, fue uno de los tantos pilotos que pasaron por el Turismo Carretera. Si bien no pudo lograr ganar una carrera, ni ser protagonista directo, el público siempre lo acompañó y lo respetó. Del Bo es un apasionado y su sueño era poder correr una competencia. Se le dio y su debut fue de manera inesperada. Así la cuenta: “Debuté en Río IV, en 1994, con un Ford que era del “Vasco” Jorge Oyhanart. Recuerdo que todo fue muy loco. El martes previo a la carrera me llama un amigo del Vasco para preguntarme si quería correr uno de sus autos. ¿En el TC?, le pregunte. Si me contesta. Sin dudarlo le dije que sí y el jueves hice la prueba de suficiencia en el circuito. Corrí esa fecha y pare porque no tenía un mango. Después apareció Mario Oliva, un amigo, y me dice que tenemos que seguir y que tenemos que comprar un auto. Fue en ese momento donde sembré un pedazo de campo, recuerdo que me regalaron la semilla, y cuando coseche vendí Maíz y Girasol para comprarme un TC. Fue el Chevrolet de Marcelo Polinori. Después hicimos rifas, hicimos peñas, en el medio falleció mi amigo que me daba una gran mano, pero lo logramos”.

No hay dudas, al escucharlo, que el Gringo tiene un amor especial por el TC. “Fue todo, fue lo máximo. Yo soy un loco por el TC y para mí no había otra cosa que pensar en correr en la categoría. Me acuerdo en los inicios cuando iba a la reunión de pilotos y veía a todos esos ídolos no lo podía creer”.

Entre tantas cosas Del Bo recuerda cuando se encontró con quien miraba desde afuera antes de correr. “Yo era hincha de Roberto Mouras y después pasé a mirar a Juan María Traverso, a Emilio Satriano, a Walter Hernàndez, a Jhonny De Benedictis y a otros tantos. De golpe me di cuenta que estaba al lado de ellos”. Al ser consultado si en la primera carrera alguien le dijo algo, Roberto contestó: “No te daban bola (risas). Encima yo era un campechano tímido y no me daba para acercarme. Luego con el tiempo todo cambio y la relación fue bárbara. Para que tengas una idea yo hice una sola carrera en ruta. Fue la de Santa Teresita. Llegue y nadie me tiró un dato de las relaciones que tenía que utilizar. Me acuerdo que me quedé corto y largué al lado del Pichi Iglesias. En los primeros metros le saque una ventaja linda (risas) pero cuando llegamos a la primera chicana me pasó como un viento”.

A la hora de hablar del cariño de la gente, el ex piloto de Canals pone mucho énfasis. “La gente me apoyó porque yo representaba al viejo TC. Al TC del sacrificio. Yo iba con las hilachas y con lo poco que tenía. Cuando yo mejoraba un paso, los rivales mejoraban tres y cuando yo mejoraba tres, los otros seis. Nunca los podía alcanzar y ese esfuerzo la gente lo valoró”.

En Buenos Aires Del Bo contaba con una gran oportunidad de mostrase en los primeros lugares. Pero en el inicio de la competencia todo se terminó. “Fue la carrera  más cerca de poder estar bien arriba. Lamentablemente me tocó Tito Urretavizcaya cuando largamos adelante de todos. Me acuerdo que se discutió mucho la maniobra y al principio yo lo quería cagar a puñetes porque estaba recaliente. Lo hizo de bruto. Después terminamos con una muy buena mistad”.

Por último el de la provincia de Córdoba contó cómo se hizo íntimo amigo de Martín Palermo y luego del Pato Abbondanzieri. “A Martín me lo presenta un amigo en común de La Plata. Palermo estaba suspendido, se había bajado los pantalones luego de un gol, y al fin de semana siguiente corremos en el Mouras y lo llevan a mi box. Y ahí arrancó nuestra relación. Fue el quien después trajo al Pato Abbondanzieri. Cuando podían ir a las carreras me acompañaban y yo cuando podía iba a la Bombonera. Hoy sigo teniendo una enorme relación”.