Vivian tuvo grandeza y actitud frente a la adversidad

Franco Vivian ganó en Alta Gracia en condiciones físicas muy difíciles. Mostró su costado humano con grandeza y actitud frente a la adversidad.

Hay momentos que quedan grabados. Lo que se ve, despierta emociones y esas emociones al final, dejan una enseñanza. Pasó con Agustín Canapino en su regreso a las carreras tras el fallecimiento de Alberto, su padre. Volvió a pasar este fin de semana en Alta Gracia con la actuación de Franco Vivian que en lo deportivo, fue la mejor en su actual etapa del Súper TC2000 con el equipo Toyora Gazoo Racing. Nunca antes había logrado en el mismo fin de semana un doblete de podio con una victoria que será recordada por mucho tiempo. Pero lo que hay que resaltar con la excusa del resultado de dos carreras de autos, es otro perfil. El costado humano que mostraron los dos pilotos mencionados ante circunstancias en extremo difíciles, que resolvieron con mucha pasión, ganas, profesionalismo y actitud ante una adversidad anímica, física o médica. 
 
Lo de Vivian el sábado fue muy emotivo y movilizador. Se sabe que en pocas horas (este viernes) será operado de una hernia de disco que lo está haciendo padecer desde hace un largo tiempo. El abrazo interminable y a puro llanto con el doctor Pedro Bressi al bajarse del Corolla ganador ni bien terminó la carrera del sábado fue impactante. La emoción perduró incluso en la nota que minutos después le hizo Mauricio Mansilla en el podio para la televisión.
 
Franco Vivian ganó en Alta Gracia en condiciones físicas muy difíciles. Mostró su costado humano con grandeza y actitud frente a la adversidad.
 
Todos quedamos tocados al verlo. Por varios motivos (en especial en esos momentos) esas imágenes movilizaron. En lo personal, mientras hacíamos la transmisión de televisión, recibí el impacto de ese momento emotivo. Al ver sus dificultades para caminar, subir al podio e incluso festejar la carrera y escucharlo contar su sufrimiento y su temor por la operación quedó en claro que el costado humano siempre es el que define las principales emociones, angustias y sentimientos. Vivian desnudó en esos momentos de gloria, su costado más terrenal y humano dejando ver sus lágrimas, su voz entrecortada y no disimulando ninguna dificultad ni dolor. Igual festejó.
 
Con esa mochila de padecimiento físico, carga emotiva e incertidumbre por el futuro y su rehabilitación, con una notable actitud profesional estuvo corriendo una carrera a 250km  por hora en un habitáculo rígido, bajo la lluvia, y en condiciones de muchísima dificultad. Vivian manejó de manera sobresaliente ganando una de las mejores carreras de toda su trayectoria, nada menos que en el Súper TC2000. Fue la mejor, más que nada por la manera en que la corrió y con el cuerpo que la tuvo que soportar.
 
No salió campeón, no ganó la Final del mundo, no recibirá millones por haber ganado en Alta Gracia. Lo que mostró Franco Vivian con su victoria del sábado y podio del domingo fue grandeza desde el punto de vista de la superación personal y dejará una marca como muestra de fortaleza ante la adversidad física. Una grandeza como la que vimos en Canapino en los momentos más críticos por la pérdida de su padre, y sin embargo siguió corriendo con profesionalismo, y poniendo todo frente a las dificultades.
 
En un fin de semana muy difícil para la categoría, en especial para nosotros que tuvimos que contarla, intentar describir y reflejar lo que se vivió en esos momentos de emoción y dolor fue una situación poco habitual. Está fuera del libreto de lo que se espera. Felizmente prevaleció la grandeza y el costado humano por sobre todo.
 
Es que tristemente nos estamos acostumbrando a las declaraciones formales, a los dolores disimulados, a las emociones contenidas, a los discursos políticamente correctos, y de pronto pasa lo que todos vimos. Y es ahí en donde nos damos cuenta de que somos seres humanos por sobre todas las cosas. Humanos en el mejor sentido de la palabra. Y vale destacarlo y recordarlo, más en momentos de tanta confusión, hipocresía y egoísmo.