El poderío de Renault se hizo sentir nuevamente

El equipo Renault volvió a consagrarse campeón del Súper TC 2000 de la mano de Facundo Ardusso. La marca del Rombo ratificó su gran momento

El equipo Renault llegó a la última competencia del año sabiendo que las posibilidades de ser nuevamente campeón del Súper TC 2000 eran grandes. Sólo había que completar la carrera y llegar entre los cinco mejores de la final para coronarse por segunda vez consecutiva. Las remeras y las gorras con el número “1” estaban pintadas y bordadas. Todas se encontraban en bolsas y cajas bien guardadas por si algo fallaba. Nada fallo y todo salio a la luz. Gritaron Campeón.

El nuevo torneo logrado por la estructura que maneja Marcelo Ambrogio lo ganó de manera perfecta. Fue contundente en los momentos que tuvo que serlo y supo recuperarse, y salir adelante, de los momentos débiles. El título para la marca francesa no es casualidad. En la estructura que cuenta con todo el apoyo de Alejandro Reggi, Director Comercial de Renault, hay piezas que son fundamentales para conseguir los logros que están consiguiendo. El rol de Ambrogio es clave. Más que un líder es un trabajador de un conjunto que sabe muy bien lo que quiere. Con un perfil sumamente bajo se entrega al ciento por ciento por lo que más quiere. El equipo que representa.

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A diferencia de otras temporadas donde la marca también fue candidata, lo vital para ellos fue haber aprendido de los errores. Renault hizo hincapié en situaciones que lo llevaron a no poder lograr el objetivo que tanto buscaban. En primer lugar acertaron con la contratación de Miguel Ángel Guerra. La estructura necesitaba una persona que maneje a un grupo de pilotos que van por el mismo objetivo pero que lamentablemente, en un momento del campeonato, el que termina sacando ventajas es uno solo. Todos debieron entender que el resultado de la marca estaba por encima de ellos.

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Por otro lado fue importantísima la incorporación de Alejandro Saparrat. El ingeniero le dio su impronta y todo su conocimiento técnico. En los Fluence se notó el toque distinto que le permitió a los autos estar siempre bien arriba. Otro de los temas a remarcar en la marca del rombo es que ahí nadie tiene "coronitas". Los pilotos deben trabajar para que Renault logre títulos y para eso se les entrega a todos por igual la mejor herramienta. Después está en cada uno saber aprovecharla a lo largo del año.

Un párrafo aparte merece el grupo de mecánicos y el resto de los ingenieros. Del primero al último estuvo comprometido con la función que les tocó y aportaron su granito de arena que es fundamental para construir un castillo.

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Una vez más en Alta Gracia las banderas amarillas volvieron a flamear por segunda vez consecutiva. Fue Facundo Ardusso quien les volvió a dar esa alegría. Ayer con la importante presencia del Presidente de la automotriz, Luís Fernando Peláez Gamboa, la marca Renault volvió a demostrar que es poderosa, que es la que hay que vencer dentro del Súper TC 2000, y que sigue marcando historia en el automovilismo.