A Canapino, nunca lo den por vencido

Los días previos a Rafaela fueron muy difíciles para Canapino. Así y todo demostró, una vez más, que para ellos no hay desafíos imposibles

Los días previos a la carrera de Rafaela no fueron fáciles para el equipo de Agustín Canapino. La estructura con base en la ciudad de Arrecifes recibía, el martes previo a la fecha del TC, la noticia de la suspensión de Alberto Canapino. La CAF sancionaba al alma máter del grupo y lo complicaba ya que no podía, ni podrá por tiempo indeterminado, concurrir a los circuitos. El armador, el pensador, el diagramador y el coordinador de grupo no iba a estar presente en el arranque de la Copa de Oro. Más allá de la mala noticia y del golpe duro que recibieron hay que remarcar y destacar algo. Ante situaciones adversas, “los Canapinos” son fuertes, son duros, se acorazan y se potencian en búsqueda del objetivo de siempre. Ganar.

El triunfo logrado ayer llegó en el momento justo por varios motivos. Primero para demostrar que pese a lo que pasó toda está intacto. Ni hablar de la fuerza y las ganas. Segundo porque el triunfo ratifica el potencial del auto y que el sufrimiento previo al ingreso a la Copa fue por otros factores. Y tercero porque haber ganado les sacó la presión por conseguir lo que pide el reglamento. Ahora el panorama es otro.

Está claro que en el automovilismo deportivo nunca hay que descartar a Agustín Canapino. Mucho menos cuando su perfil es más bajo de lo habitual. El trabajo silencioso y profundo de todo su grupo es para temer. Las carreras son de autos y cuando la herramienta está, el Titán es peligroso. Sin su Gran DT, Agustín demostró que nada es imposible y una frase lo ratifica. “Una vez descartado lo imposible, lo que queda, por improbable que parezca, es la verdad. Y la verdad es que Canapino es insaciable.