Coronavirus, el enemigo invisible más odiado por todos

La llegada del Coronavirus a la Argentina y la cuarentena obligatoria nos robó algo importante para nosotros: el automovilismo.

“Es un ladrón que me ha robado todo”, dice el tema de José Luis Perales y prácticamente esta frase le puede caer al Covid – 19. El coronavirus captó todas las noticias hace más de 50 días y se convirtió en el enemigo más odiado por todos, no solo por lo grave que representa sino que nos sacó algo importante para nosotros: el automovilismo.

Lejos en la memoria quedaron esos domingos en los autódromos, disfrutando de la pasión de los autos de carrera, lejos quedaron las hinchadas pegadas al alambrado, el olor a asado, etc.

Lejos quedó en el recuerdo también la última vez que se bajó la bandera a cuadros en una competencia. Seguramente a más de uno le costará encontrar ese domingo, donde fuimos felices por última vez. Esa jornada fue el 15 de marzo cuando el Top Race y el Turismo Nacional corrieron su primera y única fecha hasta el momento. Desde allí, la pandemia del Coronavirus nos robó el automovilismo.

Los boxes de los circuitos argentinos a la espera que vuelva la actividad

Pero hay una cosa que el coronavirus no nos pudo quitar que es la pasión. Ver otros deportes no interesa, queremos volver a ver los autos acelerar en la pista porque el tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, pero hay una cosa que no puede cambiar, no puede cambiar de pasión.