El duro momento que atravesó Luciano Benavides

“Largué con el presentimiento que algo malo iba a suceder”, comentó Benavides, que vivió una situación compleja. Escuchá su relato.

Está claro que para correr en el Dakar no sólo alcanza con acelerar a pleno y estar atento a la navegación. Hay que ser dueño de un temple especial para salir airoso de situaciones extremas, en el medio de la nada.

Es el caso del argentino Luciano Benavides, piloto de Husqvarna. Que vivió una situación muy especial. En el kilómetro 267 de la especial, el francés Xavier De Soultrait sufrió una dura caída. Por allí pasaba el salteño, que se detuvo a auxiliarlo, hasta que llegó el helicóptero y trasladó al accidentado piloto, que marchaba en el cuarto lugar en la clasificación general, a un hospital de la ciudad norteña de Tabuk.

“Fue una jornada mala. Tenía un mal presentimiento. Por mí o para el resto. Lo encontré tirado a Xavier. Me quedé con él 6 o 7 minutos con él. Espero que no sea nada grave. Pero cuando continué tenía la cabeza en otro lado. Me perdí, luego retomé. Pero quiero resetearme, cambiar la onda y encarara la siguiente etapa de otra forma”, confesó Luciano Benavides a Carburando.

El salteño explicó esa rara sensación que lo angustiaba: “Iba pensando todo el tiempo que me iba a caer o que iba a encontrar a alguien tirado. Y así fue. Me frené, fui más despacio y más tranquilo y llegué. Una vez que me fui del lugar del accidente, me metí detrás del polvo de otros pilotos y así iba con mayor peligro aún. Pero trataba de limpiar la cabeza y seguir para adelante”. El menor de los Benavides llegó en el 20° lugar