La curiosa historia del debut de Pairetti en TC hace 58 años

Carlos Pairetti debutó en Turismo Carretera en la Primera Vuelta de Pergamino con un Chevrolet corrió, llegó décimo y se quedó sin preparador.

“Cuando don Pedro Marincovich, el padre de Néstor (Sandokán) se enteró de la tragedia de su hijo -volviendo de San Pedro se accidentó trágicamente- quiso enterrar el auto que Pairetti le quería comprar. Finalmente en Febrero de 1962 se pudo realizar la operación y con la ayuda de varios amigos pudo juntar 550 mil pesos. Era un Chevrolet que tenía un chasis de 1939, con suspensión y tren delantero de modelo 46. Diferencial de pick-up 60 y frenos de Buick 58. La caja de cambios era una Gransella y para la primera carrera de Pairetti se cambió el color original del auto (azul y amarillo) por amarillo arriba y verde claro abajo. El motor estaba preparado por Bernardo Pérez”. Cuenta Pairetti

Pairetti

El debut de Carlos Pairetti se produce en la primera vuelta de Pergamino. “El circuito medía 108,350 kilómetros, con pavimento en toda su extensión, y afectando una forma triangular de lados sinuosos con vértices en Pergamino, inmediaciones de Colón, y Rojas -para citarlos en el sentido de marcha de la carrera-. Escenario veloz, pero que a la vez exigía buen manejo pues no sólo existían virajes ‘en las tres puntas’, sino que rectas y curvas de distintas longitudes y graduación se entrelazaban para formar los tres lados de este triángulo de Pergamino.”, describía Rugir de Motores.

Pairetti cuenta el resto de la historia de su debut y agrega. “Ese mismo lunes me dirigí a Buenos Aires, al taller de Bernardo Pérez en la calle Cabello. Fui manejando una camioneta modelo Chevrolet modelo 60, una Brava roja. Cuando llegué al taller, me bajé y lo saludé: -¿Qué tal Bernardo como le va?, y lo ví con cara de culo, ¿viste? No me dio nada de bola. Yo sabía que era medio loco, pero me preguntaba que le pasaba. No le debía dinero, le había pagado todo y había andado bárbaro en la carrera con el auto, así que no tenía por qué estar mal conmigo, pero de repente me dijo:

Bernardo Pérez: -Llévese el auto a Arrecifes

Pairetti: ¿No me va a preparar más el auto?

B.P. Usted no tendría que haber dicho lo que dijo

C.P. ¿Pero que dije Bernardo, solo dije la verdad? Que se me había roto un caño de nafta, nos demoramos un minuto y salimos décimos.

B.P. Usted no tendría que haber dicho que el auto tuvo un problema mío. Tendría que haber dicho que rompió el diferencial o la caja.

C.P. Así me echó luego de culminada la primera carrera.

Fin de la historia: Pasaron 58 años ¿Pensás que algo cambió?