La Fórmula 1 necesita pilotos desobedientes

Tras el inicio en Australia en una carrera que dejó muy poco, la categoría necesita pilotos que salgan del molde de lo políticamente correcto.

No está en duda que la Fórmula 1 es la principal categoría del mundo, aunque las carreras no ayuden. El lanzamiento de la temporada 2019 en Melbourne despejó algunas dudas, no todas, respecto de lo que será el campeonato y el desenvolvimiento de sus equipos y pilotos.

Todo lo que muestra hoy la categoría es 'políticamente correcto' y sus principales estrellas no ven alterado su prediminio. Al menos en lo que se vió en Melbourne, aunque la cara de Lewis Hamilton en el podio no era de total felicidad al ver a su compañero volver al triunfo. Tras el apabullante sábado en favor del Mercedes del campeón, y la lejanía de sus principales rivales de Ferrari, el Gran Premio de Australia ya estaba cocinado. Faltaba el golpe de horno final.

El domingo no hubo cambios, salvo en los nombres. Lo que parecía iba a ser de Hamilton fue para un iluminado Valtteri Bottas, quien hizo méritos para ser el gran vencedor del fin de semana, con una carrera impecable. Lo hizo desde el principio al fin, con el sobrepaso a Hamilton para quedar primero, y con el récord de vuelta antes de terminar la carrera para sumar un punto más en el campenato.

El GP de Australia marcaba la acelerada inicial de una temporada que comenzaba con muchas de novedades en el Reglamento Técnico con el objetivo de facilitar los adelantamientos en pista: alerón delantero y refrigeración de los frenos delanteros más simples para reducir la carga aerodinámica del tren delantero; alerón trasero más grande y un DRS más determinante para promover las luchas en la pista. Los cálculos iniciales indicaban que esas modificaciones supondrían una pérdida de 1,5 segundos por vuelta, aunque el desarrollo invernal de los equipos consiguieron compensarlo. Siempre pasa.

Fue muy pobre la carrera de Australia. La Fórmula 1 sigue sin encontrarle la vuelta al atractivo, al menos para quienes siguen la competencia por los medios. Otra cosa muy diferentes es estar en vivo en semejante show. Lo que se palpa de la categoría es que los cambios que se intentan no alcanzan para una mayor dosis de dramatismo en la pista. Y lo que es peor, cuando aparece una mínima posibilidad de rebelión o desacato de parte de algún piloto, es desactivada de inmediato. Eso fue lo que pasó cuando el debutante de Ferrari Chrales Lecrelc pasó de estar a casi tres segundos, a ponerse detrás de Sebastian Vettel para intentrar sacarle el cuarto lugar. De inmediato la orden del equipo lo hizo levantar y todo quedó como estaba. Es lógico que los equipos grandes requieran de un piloto lider y bandera, pero tambén hoy es necesario para la categoría que haya pelea, lucha abierta en la pista, y cierta desobediencia. 

La Fórmula 1 necesita pilotos que salgan del molde de lo políticamente correcto. En un momento apareció Max Verstappen con ese estilo y de alguna manera lo sigue siendo. Pero es uno de los pocos y sólo no puede. Lo de Leclerc es entenedible desde su interna. Si no hubiera acatado la orden del equipo, se hubiera enterrado como piloto desde la primera carrera. Esas son las reglas del juego, y hay que entenderlo desde ese punto.  "No tenía ningún sentido para nosotros atacar a Vettel con Leclerc", razonó Mattía Binotto Jefe de Ferrari.

No puede decirse que Australia es una medida exacta de la temporada, ya que es un circuito muy especial y muchas veces no ha sido amigo del espectáculo. Lo que se vio este fin de semana fue muy pobre en cuanto a emociones. Los primeros seis clasificados tuvieron una variación de un lugar en más o en menos de su puesto de largada. El primero le sacó más de 20 segundos al escolta y compañero de equipo, y las dos Ferrari llegaron a casi un minuto del ganador. Vettel a 57 segundos y Leclerc a 58,2.

Para seguir en lo que viene: Bottas mostró un nivel superlativo en la carrera y de mantenerlo será una interesante disputa con Hamilton. Esperemos que le dure. Leclerc si se anima y si lo dejan, podría incomodar a Vettel. Max Verstappen, ahora con los resucitados motores Honda no debería bajar su nivel de pelea como lo mostró al superar a Vettel y después subir al podio atacando a Hamilton en las últimas vueltas, y Daniel Ricciardo no debería volver a penar con el Renault para estar cerca de la pelea.

En la fecha que viene de Bahrein es probable que se vea una mejor carrera porque el circuito es otra cosa. Por ahora, en el arranque la Fórmula 1 mostró muy poco. Y a la vista está que necesita más que nunca rebeldía y dejar de ser 'políticamente correcta' todos los días, todo el tiempo...