La historia del fotógrafo que llevó a Lorenzo

Horacio Baumgratz es un fanático del motociclismo que vive de sus fotos y en un Gran Premio de MotoGP vivió algo impensado.

Cualquiera que sea fanático de algo o alguien va a entender lo que vivió Horacio Baumgratz en el Gran Premio de MotoGP Termas de Río Hondo 2015, cuando llevó en su moto particular a Jorge Lorenzo, año en el que se consagró por segunda vez campeón del mundo.

Todo ocurrió el sábado luego de la clasificación. "Estaba regresando con la moto a sala de prensa por la cale externa del circuito y al llegar a la mitad de la recta larga, veo que Rossi y Lorenzo se habían parado para hacer práctica de largada. Inmediatamente me detengo para registrarlo. Primero larga Vale y luego Jorge, pero falla y frena para repetirlo. En su segundo intento su moto se apagó", comentó el misionero.

"Caminó hasta la valla y se me ocurrió ofrecerme para llevarlo, pero no sabía si podía o no, ni si él accedería", pensó Baumgratz. Luego de mediar dos palabras con uno de los ídolos del motociclismo mundial, se subió a su moto, pero hubo un problema. 

"Intento girar, con pasajero y una mano ocupada con las cámaras se complicaba. Jorge se da cuenta y me dice: "Dame la cámara, yo la llevo". Se la paso y emprendemos el viaje. Enseguida me dice: "Acelerá, vamos rápido, acelará", desarrolló el fotógrafo que es conocido como "Motoclik".

Al momento de llegar a los boxes, otro inconveniente apareció, a pesar de tener chaleco para sacar fotos en la pista, él no podía pasar a la calle principal de boxes. "(Lorenzo) abre la valla y me pide que lo lleve hasta su box, argumentando que en ese momento no había nadie circulando. Al acercanos al box, dos camarógrafos de la TV oficial nos apuntaron e ingresamos al box. Nos detenemos y Jorge se baja, me devuelve la cámara y me agradece por traerlo", lo cuenta con entusiasmo como si fuese en ese momento.

Antes de irse, un oficial de la FIM le preguntó que hacía ahí ya que él no podia hacer y a pesar de que le explicó lo sucedido, lo amenazó que si lo repetía le sacarían el chaleco y la acreditación.

Baumgratz vivió algo único para cualquier fanático de las motos, como lo es él. Ese será un recuerdo que jamas olvidará y en la previa de otro Gran Premio en Argentina, vuelve a estar presente en su cabeza.