La peña llegó al simracing por una piloto de 11 años

Abril Cabral tiene 11 años, se le rompió el volante de su simulador y sus padres venden una rifa para poder comprarle uno nuevo para cumplir su sueño.

Los Cabral son una familia fierrera y conocida en Pérez Millán, un pueblo bonaerense de 7.000 habitantes ubicado entre Arrecifes y Villa Ramallo, por la ruta provincial 51. Abril es la hija del medio de Maira y Ezequiel, fanática de Chevrolet y de Agustín Canapino, y durante la cuarentena comenzó a desarrollar su pasión en los simuladores.

“La Peque” Cabral sueña con ser una simracer (piloto virtual) profesional. Aunque ahora, su ascendente campaña, se vio forzadamente detenida por la rotura de su modesto volante Logitech Momo. Un inoportuno “problema mecánico” que le impidió arrancar un campeonato de TC organizado por la liga GPVA (Grupo de Pilotos Virtuales de Argentina).

Para Abril todo comenzó como un juego durante la cuarentena. Sin embargo, su rápida adaptación al simulador y su corta edad le dieron un espacio particular en la comunidad. La bautizaron “la Peque”, y su primer desafío fue en un campeonato femenino de TC Pick Up en GPVA. Ahora que estaba para dar un nuevo paso, el volante le jugó una mala pasada.

Para su padre Ezequiel resulta una meta casi imposible afrontar la compra de un volante y pedalera para Abril. Por lo que unos amigos, motivados por el talento que ven en la niña, le propusieron organizar una rifa con el objetivo de recaudar fondos. Como en las tradicionales peñas del automovilismo. Aunque en su versión virtual.

En el mercado se pueden conseguir volantes y pedaleras desde los 30.000 pesos en adelante y para eso, en Pérez Millán se comenzó a vender un bono contribución de 150 pesos que se sorteará el próximo domingo. Y mucha gente que quiere colaborar se comunica a través de la cuenta de Instagram de su padre: @ezequiel_cabral . ¿Los premios? El primero, un lechón asado, pan, ensalada, vino y una gaseosa. El segundo, un pollo asado con papas fritas, pan, vino y una gaseosa. 

“La Peque” quiere correr y seguir creciendo en el simracing. Y la fórmula para lograrlo es la misma que marcó al automovilismo en la Argentina a través de las décadas: las peñas.