Las claves de un crecimiento inusitado en 40 años de historia

Hace 40 años nació el TC2000. La TV, las terminales y las rivalidades lograron un crecimiento inusitado. Hoy, la era turbo del Súper TC200.

Toda crisis es una oportunidad. Aquella mirada positiva ante situaciones adversas se aplicó para el nacimiento de una categoría que se impuso y que marcó un camino dentro del automovilismo nacional. Tras la ruptura institucional entre el Automóvil Club Argentino (ACA), máxima entidad del país y representante de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), y la Confederación Argentina de Automovilismo Deportivo (Cadad), había marcado una división profunda, que derivó en la independencia de la Asociación Corredores de Turismo Carretera (ACTC).

Sin una categoría de peso, con la ida del Turismo Carretera, se impulsó una nueva disciplina, con motores más pequeños, de hasta 2000cc. La industria automotriz ya empujaba con los autos más “compactos” para la época. Y el propio José Pontoriero había sorprendido con un Dodge 1800cc en el TC. Con todas estas características, nació el Turismo Competición 2000.

Tras aquel torneo corto de apenas 4 fechas (la primera, el viernes 28 de septiembre de 1979 por la noche en el autódromo porteño), con Osvaldo “Cocho” López como vencedor con un Peugeot 504, en 1980 se desarrolló el primer certamen oficial, con el dominio de la marca de la mano de Jorge Omar Del Río y Rubén Luis Di Palma.

Ford Taunus, Peugeot 504, Fiat 125 y Dodge marcaron el camino inicial del TC2000. Rápidamente la disciplina llamó la atención de las terminales automotrices, que vieron un buen espacio para mostrar los novedosos productos, en un quiebre de la industria, entre aquellos “grandes” modelos y los nuevos compactos que invadían el mercado.

La modernidad de la industria argentina de aquellos años, con la llegada de modelos que fueron revolucionarios para la época, se reflejó en la categoría. Y allí aparecieron automóviles por demás atractivos. Renault dispuso del R18, que con la tracción delantera llamaba la atención. Aunque naturalmente se instaló la gran rivalidad de marcas, que tan bien le hizo al ascendente TC2000: Ford, de la mano del novedoso Sierra (en especial la XR4), y luego Renault con la asombrosa cupé Fuego.

Mario Gayraud le dio en 1984 el primer título a Ford, con Taunus, y al año siguiente la Sierra de Rubén Daray abrió una nueva era. Luego, llegó la alianza más exitosa y resonante de la historia del TC2000: la Renault Fuego se mostraba imbatible bajo la conducción de Juan María Traverso y la preparación del genio de Oreste Berta. Traverso ganó de todas formas dentro de una estructura que se mostraba insuperable.

Quizá el momento más emblemático de la historia del TC2000 es el recordado triunfo de Traverso en General Roca, en 1988, con la Fuego prendida fuego. El auto humeante, las llamaradas que aparecían por debajo del auto, y Traverso defendiéndose como podía ante los embates de Silvio Oltra. Fue la victoria más recordada del “Flaco”. También quedó como parte de su leyenda la carrera de Pigüé, en la que luchó hasta el final con el local Gayraud con la Fuego en tres ruedas…

En frente, Ford tenía a Ernesto Bessone, o el propio Guillermo “Yoyo” Maldonado, con Volkswagen (y el llamativo “Policromático”, entre otros). El mismo Oltra se metió en el corazón de las multitudes que acompañaban al TC2000 cuando en 1987 ganó el título frente al poderío de Renault y Traverso, y el de Ford con Bessone.

“Lo que me pasó con el fuego en la Fuego era una situación frecuente en el antiguo automovilismo. La única novedad es que esa carrera de General Roca fue televisada”, recuerda hoy Juan María Traverso. Y ese es un punto clave que menciona el ex campeón.

La televisión fue el pilar fundamental del crecimiento exponencial del TC2000. Todas sus competencias se veían por TV. Y rápidamente llegó la popularidad ante las rivalidades entre las marcas (los jóvenes se alineaban detrás de la Fuego o del Sierra, entre otros modelos) y los grandes nombres se catapultaban al carácter de ídolos, como Traverso, Bessone, López, Oltra, Di Palma…

Tras el dominio de Renault y Traverso, entre 1986 y 1993 (en el medio Miguel Ángel Guerra también se consagro dentro del mismo equipo), llegaron otra evolución de la industria automotriz. Y nuevos modelos accedieron a la categoría.  Siempre impulsados por las propias terminales automotrices.

Peugeot apareció con el señorial 405 y Traverso, distanciado de Renault y de Berta, creó su propio equipo, que también alcanzó el éxito junto con Alberto Canapino y Jorge Pedersoli.

Ford promocionaba el nuevo Escort, y finalmente se le dio a “Tito” Bessone, mientras que Maldonado, con el VW Gol, también tuvo su consagración en la categoría.

Siempre de la mano de la industria, modelo que salía al mercado local, se adaptaba al TC2000. Berta Motorsports se unió a Ford, y con el Escort Zetec ganó de la mano de Henry Martin, Daniel Cingolani y de un joven Gabriel Ponce de León.

Los japoneses se sumaron. Si la marca no estaba en el TC2000, parecía que no era parte del mercado automotor local. Y llegaron los primeros logros de Honda, de la mano de Omar “Gurí” Martínez y de Juan Manuel Silva. Y Toyota, con Norberto Fontana.

Tras la crisis de 2001, con fuertes rumores que aseguraban la desaparición del TC2000 producto de los problemas de las terminales automotrices, bajo la conducción de Pablo Peón la categoría alcanzó grandes hitos. Con un nutrido parque y las marcas gestionando un fuerte acompañamiento, en 2004 la categoría experimentó su mayor cambio técnico, al  incorporar elementos uniformes en suspensiones, llantas más grandes, ejes, masas y discos, en el motor, y la fisonomía más agresiva, con los pontones laterales.

Por aquellos años comenzaron las excursiones al exterior (Brasil, Uruguay y Chile), aparecieron nuevamente trazados Callejeros, como el de Santa Fe, un clásico. Pero la ambiciosa idea de organizar una carrera en la Ciudad de Buenos Aires se concretó. Primero entre el Obelisco y Plaza de Mayo, lo que significó la mayor fiesta automovilística local de los últimos tiempos, sin dudas, y luego en Palermo. Hasta se corrió dentro del Estadio Único de La Plata.

También se desarrollaron las 100 Millas de Rafaela, al utilizarse el veloz óvalo de manera completa, en una carrera que quedó para la historia por la tensión y la adrenalina a máxima velocidad.

Si bien a partir de 2009 se optó por el motor común, en 2012 las modificaciones profundas lanzaron hasta la denominación de la categoría, que pasó a llamarse Súper TC2000, un cambio confuso para el público y en la estadística, ya que el TC2000 quedó como una categoría soporte de la nueva disciplina.

Las generaciones se reemplazaron. Y con el nuevo milenio surgieron nombres como Christian Ledesma, primero, y luego Matías Rossi, José María López, Néstor Girolami, Agustín Canapino, Facundo Ardusso, que tomaron la posta de aquellos grandes del ayer.

En lo técnico, aparecieron los motores Radical. Poderosos impulsores de casi 400 HP, V8, con un sonido atrapante. Sin embargo, el desgaste de los impulsores motivó al último gran cambio de la categoría: la era turbo. A partir de 2019, el Súper TC2000 es empujado por los motores franceses Oreca, de idéntica potencia pero con la tecnología que se utiliza en las disciplinas de vanguardia. Las nuevas líneas aerodinámicas pretenden alimentar el espectáculo con autos más complejos en la conducción.

Hoy el Súper TC2000 cuenta con 6 equipos oficiales: Renault, Toyota, Fiat, Citroën, Honda y Chevrolet. Una temporada de difícil transición, por un contexto desfavorable para la industria automotriz, aunque con el potencial necesario para recrearse y generar la propuesta más tecnológica del país.

Fuera de las pistas, el Súper TC2000 imprime su sello en cada plaza donde participa, con eventos en las ciudades, encuentros solidarios con comedores en los autódromos y el ciclo educativo y de concientización vial “Súper TC2000 va a la Escuela”, que desde hace 15 años visita establecimientos educativos en todos le país.

Cuarenta años de una rica historia para una categoría que nació como consecuencia de una crisis institucional y se transformó en el referente técnico por excelencia, pese a los vaivenes de la industria y de la economía durante las últimas cuatro décadas. El Súper TC2000, y el viejo Turismo Competición 2000, a la vanguardia del automovilismo nacional.