No fue un campeonato más

Para Matías Rossi, Toyota y el STC2000 fue un campeonato muy especial

El STC2000 finalizó su temporada 2020 en pleno verano del 2021. Algo inédito en su rica historia que comenzó con aquel TC2000 de 1979.

Una temporada apretada por la bendita pandemia y que también fue especial, porque casi no tuvo espectadores en sus 12 fechas, pero fue la primera categoría que permitió el ingreso de algunos espectadores, en estos tiempos de protocolo y distanciamiento social.

STC200 tuvo un campeonato muy bueno con varias carreras interesantes. Lucha de marcas, maniobras polémicas, roces entre compañeros de equipo, sobrepasos, paridad, tecnología y una defición por el título entre los dos máximos referentes que en la actualidad tiene el automovilísmo nacional.

Por victorias, por campeonatos y por talento, Matías Rossi y Agustin Canapino se han ganado ese privilegio y en la única categoría que puedioeron medirse, actualmente, es en el STC2000.

Para Toyota no fue tampoco un título más. Desde hace tiempo el equipo que lidera Darío Ramonda buscaba este objetivo y se le negaba. 

En 2019 cuando parecía que se concretaba, el sprint final de Renault y Pernía, le sacó de las manos una corona que parecía imposible de perder, dejándole una sensación amarga, que este fin de semana han podido superar.

Con un equpio técnico de altísimo nivel, que interpretó rápidamente el  nuevo reglamento de la categoría, Matías Rossi y Toyota Gazoo Racing picaron en punta en las primeras fechas de la temporada, mostrando un andar demoledor y alarmante para sus rivales, aunque en la primera fecha firmaron tablas con Canapino y Chevrolet.

Ganó con tres de sus cinco pilotos que puso en pista y eso no es un dato menor.

Para Matías Rossi también fue muy especial. Desde 2013, año en que se había coronado por última vez campeón en el Super, no podía festejar un título en la categoría que lo ha tenido como gran protagonista desde sus inicios.

El "Granadero" siempre peleó los campeonatos y padeció ante rivales de fuste como Bebu Girolami, el propio Agustín Canapino, Facundo Ardusso y Leo Pernía.

Rossi corrió esta temporada con la firme convicción de quedarse con el título y no solo lo consiguió sino que mostró su temple en la carrera final, para quedarse con su 5° título, y ponerse a dos del más Campeón Juan María Traverso, hoy asesor del equipo.

Y la frutilla del postre para Toyota, y el STC2000, fue la particiáción de Ruben Barrichello que con su humildad, bonomía y profesionalismo, le dio un toque de distinción al automovilísmo argentino.

La definición tuvo suspenso hasta el final. Agustín Canapino ganó las dos últimas finales y su equipo Chevrolet los tres últimos capítulos si sumamos el triunfo de Berni Llaver en la clasificatoria del fin de semana anterior, por lo cual apretó en el final para ponerle una perlita más a este torneo tan especial.

No fue un campeonato más, ha sido el mejor de los últimos tiempos en materia reglamentaria, en espectáculos, paridad y buenas propuestas.

Dentro de un mes arranca una nueva temporada y otra vez se encenderán las ilusiones y la pasión en la busqueda de los objetivos, ojalá que se repita y que sea otra temporada interesante y con nuevas prpuestas.