“Hasta el último día de mi vida lucharé para volver a correr”

Perdió la visión del ojo de derecho en un accidente de trabajo y busca demostrar que puede estar nuevamente en pista.

Sebastián Di Bella tiene una cábala muy marcada dentro del Turismo Pista: cada vez que se abren los boxes para ir hacía la grilla es el primero en saltar a la pista y viaja prácticamente en soledad hasta completar la vuelta que lo deposita en su cajón de partida. Sin embargo, hace 10 meses y 10 días que esa cábala no se cumple cada vez que corre la categoría

El 9 de julio de 2019, Di Bella sufrió un accidente laboral que hoy lo aleja de las pistas. En ese incidente, perdió la visión del ojo derecho. Sin embargo, para el piloto de 32 años esta dificultad no pareciera ser un escollo para volver a la correr, aunque algunos consideren excluyente lo que padece.

“A veces el automovilismo requiere muchas horas de trabajo e increíblemente mi accidente lo tuve un 9 de julio. Estaba haciendo cosas sobre el Clio, golpee un cortafierro y se desprendió una esquirla de un 1 mm con la mala suerte de que pasó por arriba del ojo, se metió adentro y golpeó el nervio óptico, generando un daño irreversible. En esos momentos busqué atenderme con los mejores médicos, pero no se pudo hacer nada. Pareciera que no tengo dificultad, pero de un ojo no tengo visión”, detalló sobre aquel infortunio.

En la misma línea del relato, continuó: “Al ser un día feriado, fui directo al Hospital Lagleyze, pero ahí no me pudieron atender por falta de personal y me derivaron al Centro Oftalmológico del Dr. Daniel Charles, que es donde me atiendo hasta el día de hoy. Ingrese y ahí me hicieron una cantotomía lateral atrás del ojo para que la lesión no hiciera presión y generara un problema mayor. Al quedar la esquirla en el nervio óptico, la lesión ya era gravísima, por lo que más allá de la atención que tuviera, el desenlace iba a ser el mismo. La verdad que fue un accidente y con mucha mala suerte”

A la hora de describir lo que sintió, Di Bella señaló que todo sucede en cámara lenta. “Comparándolo con un auto de carrera es como cuando volcás y pasa todo muy lento, esa fue la sensación que sentí. Tengo una leve imagen de que me pega en el ojo, de entrada pensé que se me había metido adentro. El párpado se me hinchó rapidísimo y no podía abrirlo. Eso fue lo primero que le conté al oculista cuando me atendió. Eso se dio por la hemorragia, que generó semejante inflamación y no podía separar los párpados”, indicó.

La noticia que nadie quería escuchar llegó tiempo después y automáticamente la prioridad paso a ser si iba a poder subirse nuevamente a un auto de carreras. “La pérdida de la visión se terminó de conocer un mes y medio después, pero hasta ese momento tenía la esperanza, aunque era consciente de la que la posibilidad era baja. No es lo que uno desea, pero entendí que no ver de uno de los ojos tampoco me dificultaba para hacer cosas. Cuando me lo contaron, sentí tristeza, pero como ya llevaba casi dos meses con la lesión y no me complicaba para hacer mis tareas cotidianas, entonces mi única preocupación era poder seguir corriendo”, expresó.

A pesar del golpe, la entereza para encarar el problema fue lo que lo mantuvo a flote. “Desde el primer momento que tuve el accidente supe las consecuencias que podía llegar a tener, pero soy una persona que trata de pensar que siempre se puede estar peor, así que hay que ser consciente de que tengo la vista de un solo ojo, pero todavía estoy acá. Siempre lo afronté así desde el momento cero y eso me hizo mantener más fuerte”, afirmó.

Además, Sebastián no le echó la culpa a un exceso de confianza en el trabajo, sólo cree que fue obra del destino. “Nunca pensé que el accidente había sido por un exceso de confianza. Es más, en el taller somos bastantes cuidadosos para utilizar todas las herramientas. En ese momento estaba trabajando en la puerta del Clio con el cortafierro y despacio. Estaba golpeando una chapa. Nunca se me pasó por la cabeza que pudiera pasar una cosa así. Algunos te pueden decir que tenía que haber usado antiparras, pero eso te hace pensar que me tenía que pasar. La posibilidad de que yo pierda la vista con un martillo y un cortafierro era una en un millón y me tocó”, aseguró.

Di Bella desembarcó en el Turismo Pista en 2012 y con el tiempo forjó una identificación con la categoría, la cual se vio reflejada en las numerosas muestras de afectos que recibió durante su recuperación. Además, la divisional que dirige Miguel Bongioanni fue la que dio el puntapié inicial para intentar el regreso a las pistas.

“La categoría también siguió muy de cerca mi caso y con Miguel (Bongioanni) hemos tenido muchas conversaciones y se emocionaba por lo entero que me encontraba. Él fue el primero en decirme ‘¿Qué queres que haga por vos?’ y yo le dije que lo único que quería era volver a correr. A partir de ahí se fue buscando la forma para poder estar nuevamente arriba de un auto de carreras. La primera reunión la tuve con el Dr Gonzalo Peralta (Médico de la AAV), quien me dijo que era una situación complicada porque por parte de la FIA, es una lesión que puede ser excluyente. Pero a partir de los antecedentes que tengo se podía evaluar mi caso en particular, así que es por algo que voy a luchar hasta el último día de mi vida. Mi intención es seguir corriendo, si bien hoy no puedo, voy a seguir peleando para eso”, contó.

Como si fuera una señal divina, la Comisión Deportiva Automovilística (CDA) le comunicó el 24 de diciembre que estaba habilitado para poder realizar pruebas no oficiales solamente en el autódromo de Buenos Aires. Y el 23 de enero de 2020 se produjo la tan ansiada vuelta al automovilismo cuando ensayó sobre su auto de Clase 3.

“Cuando hice la prueba, para mí fue más que un simple ensayo. Se vivió de una manera muy especial porque era volver a correr y era como volver a vivir. Muchas carreras del Turismo Pista las sufrí desde abajo y me replantee la posibilidad de seguir con el automovilismo o no. Cuando me volví a subir fue un desahogo, una felicidad enorme y más porque logré ser competitivo, lo que me dio la tranquilidad de que uno sigue vigente”, aseguró.

Tras un primer contacto positivo, el panorama era alentador, pero el destino tenía preparado un revés duro de digerir. “Durante la primera prueba, Miguel (Bongioanni) vio que me desenvolvía muy bien y que no tenía dificultad y salió el comentario de que en la primera fecha iba a haber comunitarias. Él me pregunta que opinaba y yo le dije que sabía que no podía correr este año, pero pedí que me den una oportunidad porque solo puedo probar en Buenos Aires y era la única chance que tenía de medirme con otros. Lo hablé con Peralta y me dijo que si la prueba no era oficial, no iba a haber problemas en que pudiera girar, después lo charlé con la categoría y ellos me dieron el OK. En la semana previa, volví a hablar con el doctor y me confirmó nuevamente que iba a poder probar, así que estaba más que tranquilo”, explicó Di Bella.

Y sentenció: “El jueves ya en el autódromo, los dirigentes del Turismo Pista me avisaron que la CDA no me permitía girar porque había surgido el problema de separar las tandas por grupos y cuando fueron a ver en cual me incluían, me bajaron el pulgar. No había un argumento ni hasta el día de hoy lo tienen. En ese momento, nadie supo darme una respuesta, ninguno de los Comisarios Deportivos se hizo cargo de mi situación y desde los superiores de ellos sugirieron que yo no pruebe porque podía ser peligroso que este en pista”.

 

El hombre de Zona Sur acusó el golpe, aunque logró analizarlo con serenidad. “Desde el accidente, ese fue uno de los días que peor estuve porque pensé que el problema era yo y hasta me sentí algo discriminado. Pero después lo analicé y creí que todavía no era el momento y que debía esperar, al margen de que me sentí competitivo en la prueba. Comprendí que me iba a llevar más tiempo demostrar y que los otros vean que yo estaba haciendo las cosas bien. Sentí mucha impotencia de que me hayan bajado a último momento y me quedé con la ‘vena’, así que por eso decidí hacer la prueba el miércoles siguiente. Más allá de que fue una fatalidad lo que me pasó, yo estoy tranquilo sabiendo que voy a poder andar adelante cuando vuelva a competir”, manifestó.

En camino hacía el primer aniversario de su accidente, Di Bella atravesó una montaña rusa de sensaciones, ya que la pasó realmente mal cuando le tocó ver de abajo las carreras, masticó bronca cuando no fue habilitado para las comunitarias y también tuvo la alegría de poder disfrutar nuevamente de su pasión.

“Estoy un poco más tranquilo porque sé que di un gran paso al poder volver a probar, demostrar que soy competitivo y que no soy peligroso arriba del auto. Eso te permite pensar que en algún momento, aunque sea larga la espera, voy a poder cumplir el objetivo de volver a correr. Pero por parte de la CDA hay ciertas complicaciones que hacen que no me pueda habilitar por el momento. Los pilotos del Turismo Pista quisieron juntar firmas para que me dejaran correr o buscarle la vuelta para ayudarme”, reflexionó.

Al igual que cuando se enteró de la pérdida de la vista de su ojo derecho, Sebastián tiene una sola preocupación y por ella está dispuesto a someterse a las pruebas que sean necesarias. Él solo quiere volver a correr.

“Mi intención es que de acá a fin de año o cuando se vuelva a la actividad me autoricen a participar. Hasta el último día de mi vida voy a luchar para volver a correr. Vivo el automovilismo con muchísima pasión, corro desde los 15 años y hoy tengo 32, siempre me hice y atendí mis autos. Encontré en el deporte motor mi forma de vivir y hoy lo hago de esa manera. Creo que no podría estar sin correr, hoy no lo puedo hacer por la dificultad que tuve, pero mi objetivo es demostrar que estoy capacitado para seguir haciéndolo como antes”, finalizó.