¿Por qué los pilotos festejan así sus victorias?

Daniel Ricciardo fue uno de los pilotos que ha popularizado este festejo y ahora, pareciera contagiar a los argentinos. Ayer lo vimos con Tomás Brezzo.

Esta celebración, que se llama 'shoey', procede de Australia y ahora pareciera llegar a nuestro automovilismo. El pasado domingo fue Tomás Brezzo,  quién luego de llegar al primer escalón del podio en San Nicolás y donde debutara como vencedor en Top Race Series,  ante la mirada de sus ocasionales compañeros en el festejo se sacó la bota, la misma que utilizó para acelerar durante toda la carrera al Toyota Corolla vencedor, la llenó de champagne y tomó de la misma.

“Lo hice porque una vez ví a Ricciardo festejar así y en ese momento dije: Cuando gane mi próxima carrera voy a festejar como él” dijo Brezzo.

Ricciardo

Pero, ¿a quién se le ocurre celebrar algo tan placentero como una victoria bebiendo de un zapato? El origen de esta celebración surge de un grupo de surferos australianos llamados Mad Hueys, que desde 2012 han ido introduciendo esta moda en vídeos de Youtube. A partir de ahí, el 'shoey', como se le conoce, se ha ido haciendo popular en el país de los canguros hasta que en un momento dado lo comenzó a adoptar el piloto Ryal Harris en 2015, según se explica en la edición australiana de la revista Wheels Mag.

De ahí, dio el salto a MotoGP de la mano del también aussie Jack Miller, donde también hemos visto hacerlo a Valentino Rossi, Billy Monger (tomando de su pierna ortopédica) hasta que finalmente Ricciardo se ha convertido en el gran referente para muchos de ese simpático festejo.

Billy Monger

¿Cuál es el gusto del champagne en una bota toda transpirada? La respuesta la dio el propio corredor de Fórmula 1 en una rueda de prensa cuando se lo consultó sobre el tema y  fue la siguiente:  "Si el champagne está frío, entonces sabe bien. Si hace calor hay riesgo de que el sabor del sudor sea más fuerte, pero el sabor frío mata a las cosas malas ... por lo que es delicioso", dijo Ricciardo.

En tanto para el piloto de Brinkmann Tomás Brezzo,  que eligió esta forma de festejar consultado sobre el gusto del champagne dijo: “Tiene sabor a gloria”.