El ingeniero de Súper TC2000 que hizo un novedoso simulador

Oscar Falcinelli desarrolló una herramienta que le permite percibir donde están los problemas en un auto de carreras

La capacidad de innovar y de poder seguir evolucionando son características que destacan a los grandes profesionales en cualquier tipo de rubro. Aunque tenga un bajo perfil, Oscar Falcinelli es uno de los ingenieros ascendentes del automovilismo argentino y desde hace varios años viene desarrollando una herramienta que le permite seguir mejorando en su tarea: creo su propio simulador de tiempo de vuelta.

“Antes de trabajar en el automovilismo aprendí dinámica y como era fanático de los autos de carrera, apenas tuve una oportunidad en la facultad de hacer algo relacionado al deporte motor me metí. Así empecé a hacer un simulador de tiempo de vuelta en el año 2003 y cuando gané experiencia, fui haciendo programas más específicos y con más información para reflejar de manera más precisa lo que pasa en el auto”, manifestó Falcinelli a modo de introducción.

A su pasión por la disciplina, el oriundo de Mar del Plata le sumó sus ganas por perfeccionarse. “Usó más el desarrollo del simulador para un crecimiento profesional, para entender que va pasando en el auto a cada momento. Después cuando uno tiene que ensuciarse las manos para hacer un programa y calcular que hace cada componente del auto, tiene que hacer el modelo matemático y uno aprende un montón porque surgen preguntas sobre cómo trabajan e interactúan las cosas. Esta práctica me hizo progresar mucho en el entendimiento al momento de hacer el software y también cuando lo utilizas. Esa es la razón por la cual lo comencé a evolucionar, hoy no uso programas comerciales, sino que los hago yo”, indicó.

El hombre del equipo Renault Sport de Súper TC2000 describió a grandes rasgos su creación. “El simulador calcula que va a hacer el auto, independientemente de las reacciones del piloto. Es un programa matemático que usa ecuaciones de física y usa datos del neumático, el motor y el mapa aerodinámico, que son las cuestiones básicas del vehículo.  Y lo otro que se carga es la información de los circuitos, como pueden ser las trayectorias”, explicó.

Al hablar de las complejidades del proyecto, el residente en Villa Carlos Paz remarcó que para que el programa funcione debe contar con información fehaciente, que es lo más difícil de obtener. “Para que el simulador pueda hacer su trabajo hay que cargarle información real, lo que no es un dato menor, ya que es muy difícil y el costo para acceder a ella es muy caro. Supongamos que hay que incorporarle un modelo de cómo se comporta el neumático. Hay ensayos que se hacen sobre una goma y tienen un valor muy alto. Cuando empezamos a trabajar con Marcelo Ambrogio, él me ayudó con eso y lo mismo pasó cuando necesitábamos datos de la carga aerodinámica, ya que decidió experimentar con distintos ensayos e instrumentar autos durante las pruebas aerodinámicas que hacíamos en Rafaela. No sólo es un desafío técnico, sino también económico que todas las cosas que alimentan un simulador representen la realidad”, aseguró.

También, describió cómo se consiguen los datos de los trazados. “Se modela el circuito. En este caso, se parte de la información que se obtiene a través de la adquisición de datos a partir de una vuelta que ya se recorrió y después se hace girar el programa en esa misma trayectoria. En las herramientas más complejas, se analizan distintas líneas de tránsito y se scanea el escenario en 3D para que después el piloto pueda elegir diferentes radios de giro según lo que acusa el auto”, puntualizó.

Sin embargo, el actual ingeniero de Leonel Pernía reconoce que el camino no solo fue de rosas, sino que también tuvo sus espinas, las cuales le sirvieron para crecer como profesional. “Cuando recién arranqué en este camino hubo una cosa que me desalentó un poco. Uno hace todo y calcula que es lo que podría pasar, pero un día fuimos a la pista y el auto empezó a girar. En el inicio, lograba un tiempo de 1:30, luego el clima iba cambiando y el registro se bajaba. Por eso todos esperaban hasta el final para hacer la vuelta de la goma. Entonces nosotros calzamos los neumáticos nuevos en los últimos instantes y sacamos un tiempo de 1:27.2. Cambió tanto el crono, que yo me decía a mí mismo que iba a poder calcular si fue notoria la variación. Ahí aprendí que el fenómeno tiene distintas capacidades intrínsecas, que si uno quiere hacer algún promedio, debe meterse en ese fenómeno y entender lo que pasa”, afirmó.

Con la experiencia a cuesta, quien se arraigó a los fierros en el taller del marplatense Carlos Fanchi hizo hincapié en que su herramienta le permite ordenar a su forma de trabajo. “Al empezar una simulación, uno ajusta el tiempo o el grip del neumático a los datos experimentales que ya tiene de partida, logrando que todo coincida. De ahí en adelante, realiza distintos análisis que dependen de diversos factores como cambios de setup o manejo. Pero acá lo más importante no es la correlación en el tiempo de vuelta, sino entender con qué problemas me voy a encontrar cuando tenga poco grip y que inconvenientes puedo llegar a sufrir si tengo mucho agarre. Se utiliza como una herramienta para ordenar mi cabeza a la hora de trabajar en la pista y saber qué cosas me van a servir y que resultados voy a obtener”, enfatizó.

Por último, Falcinelli fue claro al decir que la herramienta le da la posibilidad percibir donde están los problemas en el auto. “El simulador es muy preciso y te brinda una cantidad importante de información para trabajar. Después lleva mucho tiempo de procesamientos entender que le pasa al auto. Uno va a la pista y dice ‘me va de cola o de trompa’ en aquella curva, entonces te preguntas ¿Por qué va de cola o de trompa? En el circuito no tenes forma de saber porque hay muchas variables que afectan a auto. En el simulador tenemos discriminada toda la información de lo que va pasando momento a momento y a través de eso podemos deducir que el inconveniente puede estar en uno u otro lado y en base a eso decidir los cambios a llevar a cabo”, finalizó.