Locura, pasión y drama en el box de Ducati

El Manager del Team Ducati, Davide Tardozzi, vivió la victoria de Dovizioso con euforia exorbitante.

LA “PASSIONE ROSSA” DE DUCATI

La “pasión latina” es una marca distintiva que se imprime como un indeleble tatuaje en la piel. El orden alemán, la caballerosidad británica y la precisión japonesa son también gestos que definen las "Culturas". Para nosotros los latinos lo que nos distingue es: “La Pasión”. El sentir la vida al 1000%, la manifestación de euforia en la victoria y dramatismo en la derrota, es parte de nuestro ADN de cada día, cada minuto y segundo de nuestras vidas.

Así lo expresó el team Manager del Ducati Team, Davide Tardozzi. El italiano vivió el impactante triunfo de Andrea Dovizioso como si fuera un “Tifosi” (hincha) festejando un título de la “Azzurra”. El festejo desmedido encerraba un trasfondo. Tardozzi hasta minutos antes, estaba ubicado en el “ojo de la tormenta”. Al “capo” del departamento deportivo de Ducati se lo ha responsabilizado de haber iniciado gestiones con Jorge Lorenzo para intentar lograr el retorno del español a su equipo, primero en el team satélite para luego sumarlo al equipo oficial. Sus pilotos lo sintieron como una traición y entre italianos la traición es sinónimo de desprecio. 

Nadie en su sano juicio puede dudar de la capacidad conductiva del piloto ducatista, Andrea Dovizioso. Solo puede decirse que tuvo la mala fortuna de nacer en una “Era” y un tiempo determinado. Quizás, 10 años más adelante o 10 o 15 años más atrás hubiera contado con la chance de ser campeón mundial en la división máxima. Inevitablemente, Valentino Rossi, primero y Marc Márquez después, establecieron su reinado durante su paso.

Los últimos días de Dovizioso previo hasta el Gran Premio austriaco fueron devastadores. La pérdida de un miembro de su equipo en el área de prensa, la semana anterior en Brno, sumado a los opacos resultados obtenidos luego del receso veraniego lo hicieron retroceder psicológicamente por lo menos 4 casilleros. Este triunfo casi épico, quizás, sirva para modificar “la interna” del equipo y salir fortalecidos para lo que viene.